Mostrando entradas con la etiqueta Horacio Quiroga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Horacio Quiroga. Mostrar todas las entradas

18 de septiembre de 2007

El salvaje

Horacio Quiroga



Alfredo Benavídez Bedoya (Ilustraciones)

«Las narices abiertas del arborícola pregustaron el olor a carne masacrada, y sus muelas trituraron anticipadamente los sangrientos despojos de la lucha. En su ansia del fruto prohibido durante meses, su hambre no distinguía entre hombre o bestia».

La realidad y el sueño se funden en un extraordinario relato sobre la prehistoria de la humanidad. En la primera parte, una bestia del período terciario emerge de las aguas y del tiempo en busca de su presa. En la segunda, dos hombres se empeñan en una incesante lucha por la supervivencia que cruzará sus destinos.

Por su imaginación, por su fuerza narrativa, El salvaje ocupa un lugar sobresaliente en el repertorio literario de Horacio Quiroga.

17 x 24 cm; 40 pp. Rústica con sobrecubierta | ISBN: 978-84-96509-75-7




Ver bio del escritor
Ver bio del ilustrador

Las fieras cómplices

Horacio Quiroga



José Muñoz (Ilustraciones)

«¡Hacerlo sufrir un minuto, un segundo nada más, lo que había sufrido dos meses! Soñaba para Alves algo monstruoso, mucho más desesperante que el infernal hormiguero, algo que arrancara a su carne y a su alma torturadas, gritos de animal».

En un obraje maderero del Mato Grosso, Yuca Alves somete y explota a los peones. Dos hombres hermanados por el sufrimiento buscarán cobrarse venganza en la noche cerrada de la selva, con la ayuda de una fiera amansada pero implacable.

Las fieras cómplices es uno de los relatos cumbre de Horacio Quiroga, leer sus páginas es descubrir un mundo donde acechan poderosas emociones.


17 x 24 cm; 60 pp. Rústica con sobrecubierta | ISBN: 978-84-96509-74-0




Ver bio del escritor
Ver bio del ilustrador

16 de septiembre de 2007

Horacio Quiroga

Salto, 1878 – Buenos Aires, 1937



Fue periodista, maestro, constructor de canoas, casas y violines, cultivador de algodón, juez de paz, y uno de los primeros cuentistas de América Latina. Desde muy joven tuvo que sobrellevar una aciaga cadena de fatalidades que influyeron en el destino de su literatura; esta propende a lo trágico y deja traslucir su admiración por las obras de Poe, Maupassant, Ibsen y Dostoievsky. En 1900 viajó brevemente a París, donde visitó la Exposición Universal. Al volver publicó su primer libro, Los arrecifes de coral, cuyos versos están dedicados a Leopoldo Lugones; este lo invitaría en 1903 a integrar una expedición a las ruinas jesuíticas de San Ignacio, en Misiones. Dicha travesía supuso su primer contacto con la selva virgen, a la que tiempo más tarde Quiroga volvería una y otra vez para intentar establecerse con su familia. A esos años de soledad y de inimaginables esfuerzos se deben el ambiente, la intensidad y los argumentos de sus obras más conocidas: Cuentos de amor de locura y de muerte (1917), Cuentos de la selva (1918) y Los desterrados (1926). Las desavenencias matrimoniales, el fracaso de sus negocios y la enfermedad lo obligaron a volver cada tanto a Buenos Aires, donde a los cincuenta y ocho años se dio muerte con cianuro en la sala de un hospital.

Títulos publicados:
Las fieras cómplices
El salvaje