4 de septiembre de 2014

Edward Gorey

Boston, 1925 - Cape Cod, 2000














A los tres años y medio aprendió solo a leer; a los cinco leyó Drácula, a los siete Frankenstein y a los ocho todas las novelas de Victor Hugo.
Hizo los estudios primarios (era tan precoz que se saltó el primer año y el quinto) en la escuela activa Frances W. Parker, donde tuvo un buen profesor de dibujo. Al terminar la enseñanza secundaria asistió un semestre al Art Institute de Chicago.
En 1946, después de hacer como oficinista el servicio militar en una base del Ejército de los Estados Unidos (en el desierto de Utah), entró en Harvard, donde estudió francés y compartió habitación durante dos años con Frank O'Hara, que llegaría a ser el más célebre poeta de la Escuela de Nueva York. Desde el comienzo llamó la atención por su aspecto y por sus excentricidades. Era muy alto, llevaba el flequillo aplastado sobre la frente como un emperador romano, los dedos cargados de anillos y tenía una manera histriónica de hablar. Una amiga lo recuerda con las uñas de los pies pintadas de verde caminando descalzo por la calle.
Entre él y O'Hara, dandis extravagantes del campus, decoraron la habitación con muebles blancos de jardín y usaron una lápida de un cementerio cercano como tapa de la mesa.
A fines de los años 40, apoyados por algunos profesores de la facultad y con otros jóvenes como ellos formaron el Poets' Theater de Cambridge. Unos escribían, otros actuaban y Gorey hacía los decorados.
En 1953 se mudó a Nueva York y empezó a trabajar en la editorial Doubleday como diseñador de portadas para las reediciones de clásicos modernos: Kafka, Proust, Conrad, Gógol, e ilustrador de libros de autores tan diversos como Edward Lear, T. S. Eliot, Beckett, Virginia Woolf, Dickens, Wells, Updike. Ese año escribió, ilustró y publicó su primera obra, The Unstrung Harp.
Al principio no encontró muchos lectores. Seis editores sucesivos lo aceptaron y lo abandonaron. Decidió entonces crear su propio sello, Fantod Press, y hacer ediciones artesanales de los libros que otros no estaban dispuestos a publicar.
En 1967 Andreas Brown, gran admirador de Gorey, compró Gotham Book Mart, legendaria librería neoyorquina de Frances Seloff, y desde allí empezó a difundir su obra. No solo vendía sus libros, almanaques, pósters y objetos: le organizaba firmas y exposiciones, y le llegó a editar quince libros.
Entre 1956 y 1979, vestido con un largo abrigo de piel de mapache, zapatillas de tenis, una gruesa bufanda y un collar, asistió a todas las funciones y a muchos de los ensayos del New York City Ballet. Admiraba profundamente las ideas del coreógrafo de origen ruso George Balanchine. En 1983, privado de su principal interés cultural, decidió irse de Nueva York.
Se instaló en Cape Cod, primero en Barnstable, en la casa de unos primos donde ya había pasado algunas temporadas, y después, definitivamente, en Yarmouth Port, en una casona de dos siglos que llenó de libros, películas, muñecos, gatos (que adoraba) y objetos esféricos. Allí vivió solo hasta el final, sin dejar de escribir y dibujar y crear títeres y marionetas para pequeños teatros de la zona. Publicó en vida más de cien libros y dejó otros setenta escritos pero sin ilustrar. Quienes lo conocieron lo describen como una persona extremadamente inteligente, culta y afable. 

Texto: Marcial Souto

12 de mayo de 2014

El forastero misterioso

Mark Twain
















Atak (Ilustraciones)





















«El hombre se hizo de barro, yo mismo lo vi crear. Yo no estoy hecho de barro. El hombre es un museo de enfermedades, un hogar de impurezas; llega hoy y se va mañana; empieza como barro y se marcha como hedor; yo soy de la aristocracia de los imperecederos».

















En el año 1590, en una pequeña aldea austriaca, tres jóvenes que jugaban en el bosque se encontraron con un misterioso forastero. Cuando le preguntaron su nombre, con sencillez respondió: «Satanás».




















Novela póstuma de Mark Twain, es la mejor muestra de su narrativa sarcástica e irónica y recoge una de sus obsesiones: el sentido moral.

















Mención de Honor Bologna Ragazzi Awards (Ficción) 2013

Cómpralo en nuestra tienda online (España)
Cómpralo en nuestra tienda online (Argentina)

Traducción: Doris Rolfe
Tamaño: 19 x 26 cm; 175 pp. Rústica con solapas
ISBN: 978-84-9416-451-4
Ver bio del autor
Ver bio del ilustrador

5 de mayo de 2014

Mark Twain

Florida, Missouri, 1835 - Redding, Connecticut, 1910



La llegada al mundo de Samuel Langhorne Clemens, nombre real de Mark Twain, coincidió con la aparición del cometa Halley, que se hace visible en la tierra cada setenta y seis años, lo que le permitió al autor presentarse como un forastero incómodo y misterioso, llegado desde el espacio junto al astro. Antes de convertirse en escritor, Twain fue recadero, ayudante de herrero, aprendiz de impresor, piloto fluvial, buscador de oro y un periodista singular que cuando las noticias escaseaban, las inventaba sin remordimiento alguno.
En 1865 escribió La célebre rana saltarina del distrito de calaveras, un relato humorístico que había oído en las minas de oro de California y que le dio fama en todo el país. A partir de la popularidad adquirida se sucedieron las giras de conferencias que lo llevaron a viajar por todo Estados Unidos y Europa. Entre sus numerosas obras destacan Las aventuras de Tom Sawyer, Los diarios de Adán y Eva, y Las aventuras de Huckleberry Finn, considerada como la primera novela genuinamente norteamericana y de la que Hemingway sentenció: «antes de ella no había nada».

Atak

Fráncfort, Oder, 1967













Georg Barber toma su seudónimo, Atak, a mediados de los años ochenta, en su época punk, cuando define su estilo caracterizado por el cuestionamiento de los estereotipos y las estructuras tradicionales. Influido por la revista RAW de Art Spiegelman, fundó junto a otros dibujantes el grupo Renate que acabó convirtiéndose en una revista experimental de referencia en la escena underground alemana. En los últimos años compagina su labor como dibujante de cómic e ilustrador de libros con la de profesor de ilustración en la Universidad de Estocolmo y la Escuela Superior de arte y Diseño de Halle. 
Atak es considerado uno de los más brillantes exponentes del panorama artístico berlinés. Fuertemente atraído por la cultura pop norteamericana, su estilo original y bizarro remite al expresionismo alemán tanto como al naif de Rousseau. En El forastero misterioso, el colorido y caótico mundo de Atak recupera la imaginería de los manuscritos iluminados y de artistas fundamentales como El Bosco.

Web de Atak

El libro de la jungla

Rudyard Kipling















Józef Wilkoń (Ilustraciones)




















«Es la hora del poder y del orgullo,
garra, colmillo, zarpa, ¡todo es uno!
Oíd, oíd la llamada: ¡buena caza tengan
los que la Ley de la Jungla observan!».



Clásico contemporáneo del Premio Nobel inglés Rudyard Kipling, El libro de la jungla conjuga, desde la intensidad narrativa y la cercanía de la oralidad, la acción con las imágenes más puras de los sentidos.






















«No hay ninguna duda sobre el valor duradero de este libro, tanto para los adultos como para niños de todas las edades. Es una obra con un atractivo universal».
Harold Bloom



«El libro de la jungla es uno de mis libros favoritos y ocupa un lugar privilegiado en la biblioteca de mis recuerdos».
Ernest Hemingway























«Rudyard Kipling fue, después de Shakespeare, el único autor inglés que escribía con todo el diccionario».
Jorge Luis Borges






























Traducción: Patricia Wilson
Tamaño: 16,5 x 24 cm; 282 pp. Cartoné con sobrecubierta
ISBN: 978-84-9416-459-0
Ver bio del autor 
Ver bio del ilustrador

Rudyard Kipling

Bombay, 1865 - Londres, 1936













Hijo de padres ingleses, vivió en su país natal, la India, hasta los seis años de edad. Su condición «anglo-india» —dominó por igual el hindi y el inglés— contribuyó a que las identidades mixtas y el choque de culturas se convirtieran en el centro de su escritura. Fue reconocido en su época como el sucesor de Charles Dickens, y fue admirado por T.S. Eliot y Henry James. Solitario y reservado, no dudó en rechazar en varias oportunidades el título de Caballero de la Orden del Imperio Británico y la Orden del Mérito (el mayor honor que se puede otorgar a un súbdito inglés). En 1907 se convirtió en el primer británico en recibir el Premio Nobel de Literatura —y el más joven hasta la fecha—. 
Jorge Luis Borges, citando a George Moore, dijo que Kipling era, «después de Shakespeare, el único autor inglés que escribía con todo el diccionario. Sabía administrar sin pedantería esa profusión léxica. Cada línea ha sido sopesada y limada  con lenta probidad». El libro de la jungla, su obra más perdurable, conjuga desde la intensidad narrativa y la cercanía de la oralidad, la acción con las imágenes más puras de los sentidos.

Józef Wilkoń

Bogucice, 1930



Renombrado artista polaco, Józef Wilkoń estudió pintura en la Academia de Arte e historia del arte en la Universidad Jaguelónica, ambas en Cracovia. Expuesta en museos de Europa y Asia, su obra ha sido galardonada en numerosas ocasiones, entre las que destacan el Premio nacional de Literatura Infantil Alemán (1966) y los premios recibidos en la Bienal de Ilustración de Bratislava (1969 y 1973) y en la Feria del Libro de Bolonia (1980 y 1991). Los animales siempre han ocupado un espacio privilegiado en su universo artístico, y El libro de la jungla de Rudyard Kipling es uno de sus trabajos más inspirados. «Primero has de tener claro qué quieres pintar: un hombre, un pez, un pájaro..., y conocer su apariencia. Luego, debes saber cómo corre, vuela o se arrastra. Para muchos su tarea terminaría ahí: otros van más allá y pintan la tristeza, el miedo o el coraje. Y pocos son los que llegan a pintar un aroma, el sabor de la fruta o el silencio del sueño. Quien sea capaz de hacerlo sabe la forma de ilustrar una historia en la que todo ha de ocurrir en el lugar y el momento exactos, de modo que las tensiones en el libro se desaten como en una obra de teatro».

2 de abril de 2014

El murciélago dorado

Edward Gorey

















De mirar pájaros muertos a primera bailarina.



















El murciélago dorado, uno de los libros más justamente famosos de Edward Gorey, sigue la breve y trágica vida de Maudie Splaytoe, descubierta con cinco años por madame Trepidovska, forjada con cien mil pliés en la barra, pulida en las provincias, aclamada en todas las capitales de Europa, colmada de lujos por un barón pero devota casi religiosa de la Danza, que alcanza la apoteosis con su inmortal papel en La chauve-souris dorée



















Con ilustraciones de exquisita precisión, Edward Gorey recrea el ambiente del ballet en los años veinte, los salones elegantes de los empresarios y las habitaciones inhóspitas de los artistas, las rivalidades y la gloria.




Edward Gorey (1925-2000), además de escribir e ilustrar más de cien pequeños libros cuyas primeras ediciones son ahora buscadas por coleccionistas y pagadas a precio de oro, fue un admirador fanático del New York City Ballet de George Balanchine, a quien consideraba «el mayor genio viviente de las artes». Durante veinticinco años, entre 1957 y 1982, no se perdió ni una sola función del grupo, y al morir Balanchine se fue de Nueva York. El murciélago dorado (1966), dedicado a Diana Adams, su bailarina favorita, es su homenaje a ese mundo.


















Edward Gorey tenía un extraño humor. Así describe el montaje que hizo de su propia obra. «Soy un desastre para los repartos. Cuando hicimos El murciélago dorado decidí que interpretara el papel de Maudie Splaytoe, la bailarina, un joven negro que medía uno noventa. Estuvo divertidísimo».




Elephant House, la casa de Cape Cod donde vivió desde 1983, es ahora un museo donde se exhiben muchos de sus numerosos libros y objetos artísticos. Una de las piezas más valiosas es el abrigo largo de mapache que aparece en muchos de sus dibujos y con el que solía asistir a las funciones de ballet.


















Traducción: Marcial Souto


Tamaño: 15 x 13 cm; 64 pp. Cartoné con sobrecubierta; ISBN: 978-84-9416-452-1

La leyenda del Santo Bebedor

Joseph Roth
















Pablo Auladell (Ilustraciones)



«Pero por lo que se refiere al otro, era un bebedor, o mejor dicho, un borracho. Se llamaba Andreas. Y, como muchos bebedores, vivía del azar. Hacía tiempo que no poseía doscientos francos juntos. Y quizás porque ya hacía mucho tiempo de ello, sacó un trozo de papel y el troncho de un lápiz y, a la tenue luz de una de las escasas farolas bajo uno de los puentes, apuntó la dirección de santa Teresita y la suma de doscientos francos que, desde aquella hora, le adeudaba». 




















Bajo los puentes del Sena acampa el clochard Andreas Kartak, originario, como Roth, de los confines orientales del Imperio austrohúngaro. Será allí, en las escalinatas de piedra de uno de esos puentes, donde el azar cambiará por completo su vida cuando un caballero de edad madura y bien trajeado le ofrece doscientos francos para salir de la indigencia.





















Su conciencia y honradez le impiden aceptar el dinero porque intuye que jamás podrá devolverlo. Solo la condición de restituirlos a santa Teresita de Lisieux de la iglesia de Sainte Marie des Batignolles le hará cambiar de opinión.





















El relato narra un mito urbano que se escuchaba en las tabernas parisinas de entonces, reelaborado con las mentiras que el propio Roth contaba sobre su propia vida. Es, en definitiva, la crónica íntima de un deseo, la restitución del dinero, y la imposibilidad de cumplirlo, cuando el vino, la absenta y los encuentros casuales con mujeres y viejos amigos lo impiden. La leyenda del Santo Bebedor es considerado el testamento narrativo de Joseph Roth, una parábola perversa que recoge aquella máxima del autor cuando afirmaba: «Todas las buenas ideas me vienen bebiendo».



Esta obra ha sido publicada con una
subvención del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte,
para su préstamo público en Bibliotecas Públicas, de acuerdo
con lo previsto en el artículo 37.2 de la Ley de 
Propiedad Intelectual.




Traducción: Michael Faber-Kaiser


Tamaño: 16,5 x 24 cm; 72 pp. Cartoné con sobrecubierta; ISBN:978-84-9416-456-9
Ver bio del autor 
Ver bio del ilustrador

Joseph Roth

Brody, 1894 - París, 1939 














En una sencilla tumba del cementerio Thiais puede leerse un austero y granítico texto: «Escritor austríaco, muerto en París en el exilio». Allí descansa Joseph Roth, uno de los más grandes autores centroeuropeos de la primera mitad del siglo XX. Nacido en la región de Galitzia, actual Ucrania, en el seno de una familia judía, sufrió la «pérdida de la patria» desde su niñez. Hijo único, fue criado por su madre cuando su padre abandonó a la familia unos meses antes del nacimiento de Joseph. Su infancia transcurrió en medio de un constante deambular entre las casas de parientes. Durante la Primera Guerra Mundial se alistó en el ejército como voluntario. La posterior caída del Imperio de los Habsburgo provocó su exilio. Encontró refugio en Berlín, donde trabajó como periodista en el Frankfurter Zeitung. Siendo corresponsal de este periódico, viajó por las principales capitales europeas. En ese momento se convirtió al catolicismo por fidelidad al Imperio austrohúngaro, al que —pese a su desaparición— siguió considerando «la única patria que he tenido». En Alemania, la llegada del nazismo al poder forzó su peregrinaje una vez más: primero se instaló en Viena y finalmente en París. Allí malvivió en hoteles, y se dedicó a escribir en las mesas de los cafés hasta su muerte consumido por el alcohol y el delirium tremens. A su intensa actividad periodística hay que sumar una fértil obra literaria entre la que destacan sus novelas Hotel Savoy, Fuga sin fin, Job, La marcha Radetzky y La leyenda del Santo Bebedor, obra póstuma y su mejor legado literario. 

Pablo Auladell

Alicante, 1972














Tras licenciarse en filología inglesa por la Universidad de Alicante, comienza su virtuosa carrera en el mundo del arte. Compagina sus trabajos de ilustrador editorial con la creación de cómics. Por su labor es merecedor de numerosos galardones, entre los que destacan el Premio a las Mejores Ilustraciones de Libros Infantiles y Juveniles por Peiter, Peter y Peer y otros cuentos de Hans Christian Andersen, otorgado por el Ministerio de Cultura de España en 2005, y el Premio Autor Revelación en el Salón del Cómic de Barcelona en 2006, por La Torre Blanca. Docente en el Master Ars in Fabula y la AIF Summer School de Macerata (Italia), ha ilustrado más de treinta álbumes, novelas y cómics, y su obra ha sido expuesta en Madrid, Barcelona, Ravena, Bolonia y Ginebra. En La leyenda del Santo Bebedor, Auladell despliega su imaginario gráfico y narrativo con una puesta en escena reflexiva para recrear el París de entreguerras, escenario por el que deambula su protagonista y sus singulares acompañantes. Son imágenes estimulantes que evocan tanto a los maestros del expresionismo alemán como a los pintores que se refugiaban en el Montparnasse bohemio de los Années Folles

27 de marzo de 2014

El perseguidor. Nueva edición

Julio Cortázar



José Muñoz (Ilustraciones)

«Johnny estaba en gran forma en esos días, y yo había ido al ensayo nada más que para escucharlo a él y también a Miles Davis. Todos tenían ganas de tocar, estaban contentos, andaban bien vestidos (de esto me acuerdo quizá por contraste, por lo mal vestido y lo sucio que anda ahora Johnny), tocaban con gusto, sin ninguna impaciencia, y el técnico de sonido hacia señales de contento detrás de su ventanilla, como un babuino satisfecho. Y justamente en ese momento, cuando Johnny estaba como perdido en su alegría, de golpe dejó de tocar y soltándole un puñetazo a no sé quién dijo: “Esto lo estoy tocando mañana”».




El perseguidor
es uno de los mayores logros literarios de Julio Cortázar y un clásico de la literatura del siglo xx. Con un trasfondo existencial magistralmente tratado, la historia describe los últimos días de Johnny Carter, virtuoso saxofonista cuya vida discurre al filo de la lucidez y la autodestrucción.

Desde su publicación en 1959, este homenaje de Cortázar al genial Charlie Parker ha conocido el fervor de numerosos lectores, que lo han considerado, como Rayuela, una experiencia iniciática. El gran ilustrador José Muñoz ha sabido interpretar con extraordinario talento la profundidad de esta ficción donde el jazz, las noches insomnes y el París de los años 50 son el marco de una historia incomparable.




Ilustrado por el creador de Alack Sinner, José Muñoz, ganador del Gran Premio del Festival Internacional de Angoulême 2oo7.

Nueva edición pequeño formato

Libros del Zorro Rojo publica otro de los títulos destacados de la serie Illustrata en pequeño formato. La misma calidad gráfica y literaria que caracteriza a nuestras obras ahora a un precio reducido.




14,5 x 21.5 cm; 88 pp. Rústica con solapas; ISBN: 978-84-9416-454-5

Tráeme tu amor. Nueva edición

Charles Bukowski



Robert Crumb (Ilustraciones)

«—Gloria, me ha encantado verte, pero hice un viaje largo y necesito descansar un poco. Y creo que el médico tiene razón. He notado cierta mejoría.
Gloria se echó a reír. Pero no era una risa alegre, era una risa falsa, como ensayada.
—No he mejorado nada; más bien he empeorado…
—Eso no es cierto, Gloria…
—Yo soy la paciente, Cabeza de Pez. Me puedo diagnosticar mejor que nadie.
—¿Qué es eso de «Cabeza de Pez»?
—¿Nadie te ha dicho nunca que tienes la cabeza parecida a la de un pez?
—No.
—La próxima vez que te afeites, fíjate. Y procura no cortarte las agallas».



Se sabe que Charles Bukowski y Robert Crumb, cronistas complementarios de la vida y las pesadillas en los pliegues más incómodos de su sociedad, se vieron una sola vez, y que se profesaban admiración y respeto.

«Para mí —opinó Crumb sobre Bukowski— dice las cosas como hay que decirlas. Creo que para ser artista o escritor en el mundo moderno hace falta una fuerte dosis de alienación. Si eres muy equilibrado, no tienes nada interesante que decir».

«En la gente que él dibuja —dijo Bukowski sobre Crumb— hay energía y resplandor. Una de las personas más verdaderas que he conocido. Sería para mí un mágico honor que ilustrara algunos de mis ruinosos personajes». 
Entre 1975 y 1984, Robert Crumb ilustró los tres notables relatos que componen este libro: «Tráeme tu amor», «No funciona el negocio» y «Bop, bop, contra aquel telón», historias de perdedores obsesionados por la precariedad laboral, el alcohol y el sexo, a quienes la realidad controla para que no puedan salir de donde están.




«Ningun escritor norteamericano contemporáneo ha descalificado el sueño americano con tanta perseverancia como Charles Bukowski.» San Francisco Chronicle«Me odio por lo menos tanto como odio a los demás». Robert Crumb

Nueva edición pequeño formato

Libros del Zorro Rojo publica otro de los títulos destacados de la serie Illustrata en pequeño formato. La misma calidad gráfica y literaria que caracteriza a nuestras obras ahora a un precio reducido.


14,5 x 21,6 cm, 60 pp. Rústica con solapas; ISBN: 978-84-92412-83-9

Ver bio del autor
Ver bio del ilustrador

12 de febrero de 2014

El Señor de las Moscas

William Golding















Jorge González (Ilustraciones)


«Jack levantó la cabeza del animal y clavó la blanda garganta en la punta afilada del palo, que surgió por la boca del jabalí. Se apartó un poco y contempó la cabeza, allí clavada, con un hilo de sangre que se deslizaba por la estaca».





Las novelas de William Golding, inquietantes fábulas morales, exponen a los protagonistas a situaciones de aislamiento extremo, tanto físico como psicológico y espiritual; así se encontrarán con los instintos más recónditos y oscuros y, como en El Señor de las Moscas, con las leyes primordiales de la existencia y la convivencia, no pocas veces sustentadas en la aniquilación del contrario. 





















Destaca Golding por su examen profundo del comportamiento de personajes que ya no obedecen a las convenciones de la civilización y cuya conducta los lleva a un conflicto entre fuerzas que podríamos definir como del mal y del bien. Ese enfrentamiento turbulento y despiadado da lugar, inevitablemente, a una inquietud metafísica, a una desazón angustiante. En su arte narrativo, diálogos, descripciones y presunción de pensamientos dan forma a un espacio en el que el lector se siente contenido y, no pocas veces, oculto, mas no como espectador sino como partícipe involuntario.





















El Señor de las Moscas, una alegoría aterradora, es su obra maestra. Las ilustraciones del virtuoso artista argentino Jorge González transitan desde el bucolismo dictado por la naturaleza a la pavorosa incertidumbre a que da lugar la inocencia.














Cómpralo en nuestra tienda en línea (España).
Traducción: Carmen Vergara


Tamaño: 24,5 x 18 cm; 272 pp. Cartoné con sobrecubierta; ISBN: 978-84-9416-450-7
Ver bio del autor
Ver bio del ilustrador

William Golding

Saint Colomb Minor, 1911 - Perranaworthal, 1993 (Cornualles, Gran Bretaña)















Poco después de ganar el premio Nobel en 1983, William Golding se registró en un hotel y cuando le preguntaron cómo se deletreaba su nombre, exclamó: «Por Dios, me acaban de dar el jodido Nobel», una respuesta que traduce su volcánica personalidad. Brillante escritor inglés dedicado en sus inicios a la poesía, en 1952 se decidió por la prosa; su primera novela, El Señor de las Moscas (1954), fue rechazada por innumerables editoriales, hasta que un iluminado editor de Faber & Faber la rescató de la pila de manuscritos descartados. La obra obtuvo un éxito rotundo y se convirtió en uno de los libros más leídos de la literatura contemporánea. Traducida en todo el mundo, fue adaptada al cine en dos ocasiones, 1963 y 1990. Golding concibió El Señor de las Moscas inspirándose en un relato clave: La isla de Coral de Ballantyne, popular novela de aventuras que narra la historia de un grupo de jóvenes que, tras naufragar, logran sobrevivir en una isla aplicando los principios que rigen la sociedad victoriana; pero la novela de Golding es muy distinta, sus protagonistas no son heroicos robinsones románticos, sino salvajes que dejan aflorar los más abyectos instintos humanos. William Golding participó en el desembarco de Normandía en 1944. Sensibilizado por sus vivencias bélicas y convencido de la maldad intrínseca del ser humano, vivió obsesionado por la violencia que rige nuestra existencia: «Me describo a mí mismo como un pesimista universal, pero optimista cósmico». Entre sus obras destacan Los herederos (1955), Las dos muertes de Christopher Martin (1956), Caída libre (1959), La pirámide (1967) y su notable volumen de cuentos El dios escorpión (1971), donde se reflejan las preocupaciones morales presentes en sus largas narraciones. 

Jorge González

Buenos Aires, Argentina, 1970















Dibujante y narrador gráfico, Jorge González se estableció en España en la década de los noventa. En 2001 publicó Hard Story con guión de Horacio Altuna, con quien también trabajó en Hate Jazz (2006). Desde hace años se dedica a la publicidad y a la realización de storyboards. Con Carlos Jorge publicó Mendigo en 2005, y en 2008 se dieron a conocer Kinú y la ley de Amarok, Fuenteovejuna, La Odisea y Nils et le dragon bleu, esta última editada por Bayard Press. Pocos eses después apareció Fueye, ganadora del primer Premio Internacional de Novela Gráfica FNAC-Sins Entido, una obra de carácter histórico que recorre con nostalgia y sordidez los avatares de la inmigración europea en Argentina a principios del siglo XX. En 2009 ilustró Pasos, de Lope de Rueda y en 2011 apareció su último libro, Dear Patagonia, una historia que transcurre en la zona más extensa, salvaje y menos poblada de la Argentina. Narra los años finales del siglo XIX hasta el comienzo del XXI, donde los indígenas, colonos europeos y un director de cine alemán se irán relacionando y transformando en cada capítulo, influenciados por la presencia permanente del espacio patagónico. Participaron en el guión Alejandro Aguado, Hernán González y Horacio Altuna. En El Señor de las Moscas, Jorge González ha trabajado con una naturalidad plástica que no es complementaria ni complaciente con el texto, sino tributaria de una lectura profunda de la obra y de una notable empatía con el autor. Actualmente, González vive y trabaja en la ciudad de Madrid.