Mostrando entradas con la etiqueta Crímenes ejemplares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crímenes ejemplares. Mostrar todas las entradas

19 de diciembre de 2015

La Navidad boca arriba


Esta Navidad queremos proponerte:

Una divertidísima reconciliación con tus instintos asesinos más soterrados y el perfecto ejemplario para desatarlos, durante las fiestas, contra tu propia parentela.
Un extraño banquete en un Tokio nocturno, fragante y onírico, donde sustituir los archiconocidos manjares y villancicos navideños por hornadas de bollos y óperas de Wagner.
Unas singulares vacaciones en la época victoriana, desde donde vislumbrar un beso prohibido y trágico en los labios de la muerte.
Un golpe fortuito de azar, que altere por completo el derrotero de tu vida y te enfrente al ángulo muerto del espejo.
Una dosis de sano retiro en el cuarto de Gregor Samsa, donde refugiarse de lo irreal, del absurdo y de las reuniones familiares.
Una excursión colorista por una aldea austriaca, en la que Satanás te guíe a través de los oscuros entresijos de la condición humana.
Y, por último, nos gustaría ofrecerte un vale canjeable por un sueño de viajes, o tal vez por uno de amores, a elegir el que se prefiera de entre los que conforman nuestro variado y exhaustivo inventario.

¡Felices lecturas, felices fiestas!

Libros del Zorro Rojo

Libros en orden de aparición:

   

19 de mayo de 2015

Crímenes ejemplares

Max Aub















Ricardo Liniers Siri (Ilustraciones)



«¿Usted nunca ha matado a nadie por aburrimiento, por no saber qué hacer? Es divertido».


















«No hay tantos crímenes como dicen, aunque sobran razones para cometerlos» ⎯explica Max Aub en su prólogo⎯ y además, estas no suelen ser tan oscuras como creemos. Asesinar al que en vez de comer, rumia; a quien mira al techo indiferente mientras hace el amor o matar a alguien simplemente por aburrimiento, son motivos que pueden haber cruzado la mente de cualquiera de nosotros en alguna ocasión. 



Los Crímenes ejemplares son un compendio de testimonios anónimos que muestran los razonables y al mismo tiempo disparatados motivos que llevaron a sus autores a cometerlos. En este sentido, la de Max Aub no es sino una confesión más, que abre el libro: «Me declaro culpable y no quiero ser perdonado. Estos textos —dejo constancia— no tienen segundas intenciones: puro sentimiento».      
Todos conocemos al Liniers historietista por su tira cómica Macanudo, que comenzó a publicarse en 2002 en la Argentina y que hoy en día se edita en multitud de países. Cualquiera puede identificar su estilo aparentemente ingenuo o su uso del factor sorpresa como generador del humor absurdo, pero es otro Liniers el que descubrimos en las páginas de los Crímenes ejemplares. Sin perder de vista sus técnicas de composición siempre tradicionales ⎯la tinta china y la acuarela en lugar del dibujo por ordenador⎯ ni la experimentación constante que caracteriza su producción, Liniers abandona aquí su estilo más contenido para dialogar con los rasgos esenciales de la obra de Aub, para dibujar la violencia y hacerlo con violencia, pues sus trazos rápidos como cuchillazos en una atinada bicromía de rojo y negro acompañan la serie de brevísimos textos que componen los Crímenes.

















Impregnados de un potente humor negro y una fuerte irreverencia formal, Max Aub escribió estos crímenes a lo largo de muchos años. Puesto que fue quitando y añadiendo textos, prácticamente no existen dos ediciones iguales del libro. En ellos, lo grotesco del crimen se trabaja a través de la repetición creativa, como él mismo explica: «Siempre que pude evité la monotonía, que es otro crimen». 

















Leer, reír y reflexionar son un mismo fruto que madura a través de las páginas de este libro, compuesto no solo de crímenes, sino también de secciones tan variopintas como «De suicidios» y «De gastronomía», y que hemos querido cerrar, como corresponde, con la sección «Epitafios».





Tamaño: 16,5 x 24 cm; 96 pp.; rústica con sobrecubierta
ISBN: 978-84-9432-848-0
Ver bio del autor
Ver bio del ilustrador

Max Aub

París, 1903 – México D.F., 1972












«Max Aub, escritor español nacido en París, de abuelos alemanes. Sus nietos son ingleses y mexicanos.» En esas trazaron sus pasos para eludir, de exilio en exilio, las desgracias de la época que le tocó vivir.
Tras la Primera Guerra Mundial, se trasladó con su familia a Valencia, donde residió hasta el estallido de la Guerra Civil española, hecho que forzó su regreso a Francia. Allí fue denunciado por comunista, apresado y desterrado a Argelia, donde pasó meses detenido en el campo de concentración de Djelfa —su libro de poemas Diario de Djelfa da cuenta de esa marca indeleble— hasta que en 1942 pudo embarcarse hacia México. A pesar de no ser su lengua materna, siempre se reconoció en la profunda huella que le imprimió el español («Uno es de donde hace el bachillerato», decía de sí mismo), y fue esa lengua, con fuertes improntas mexicanas —no en vano, México lo albergó durante más de treinta años—, la que trabajó en su escritura. La que lo trabajó.
Los Crímenes ejemplares están signados por un potente humor negro —«ironía trágica», en palabras de Aub—, una fuerte irreverencia en cuanto a las formas y un despotismo libertario que hacen de lo grotesco una manera de leer, reír y reflexionar.

Ricardo Liniers Siri

Buenos Aires, 1973  











Sus primeras lecturas fueron las tiras de Mafalda y de Tintín. Influenciado tempranamente por el mundo del cómic —Quino, Oesterheld y Spiegelman, entre otros—, en 2002 comenzó a publicar la tira cómica Macanudo, en la cual aparecen extraños personajes que han obtenido gran popularidad (el misterioso hombre de negro, Enriqueta y su gato Fellini, y hasta el propio Liniers, que se dibuja a sí mismo como un conejo). En 2008 estableció junto a su mujer, Angie Del Campo, La Editorial Común, dedicada a la publicación de novelas gráficas.
En 2012 Ricardo Liniers Siri recibió en Argentina el Premio Konex - Diploma al Mérito, como uno de los mejores humoristas gráficos de la década. Sus trabajos han sido traducidos a diversas lenguas, lo cual le ha valido una importante proyección artística hacia el ámbito internacional.
La afinidad de su posición artística con la de Max Aub se atestigua en su conducta intachable: Liniers nunca mató a nadie.