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5 de mayo de 2014

El libro de la jungla

Rudyard Kipling















Józef Wilkoń (Ilustraciones)




















«Es la hora del poder y del orgullo,
garra, colmillo, zarpa, ¡todo es uno!
Oíd, oíd la llamada: ¡buena caza tengan
los que la Ley de la Jungla observan!».



Clásico contemporáneo del Premio Nobel inglés Rudyard Kipling, El libro de la jungla conjuga, desde la intensidad narrativa y la cercanía de la oralidad, la acción con las imágenes más puras de los sentidos.






















«No hay ninguna duda sobre el valor duradero de este libro, tanto para los adultos como para niños de todas las edades. Es una obra con un atractivo universal».
Harold Bloom



«El libro de la jungla es uno de mis libros favoritos y ocupa un lugar privilegiado en la biblioteca de mis recuerdos».
Ernest Hemingway























«Rudyard Kipling fue, después de Shakespeare, el único autor inglés que escribía con todo el diccionario».
Jorge Luis Borges






























Traducción: Patricia Wilson
Tamaño: 16,5 x 24 cm; 282 pp. Cartoné con sobrecubierta
ISBN: 978-84-9416-459-0
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Józef Wilkoń

Bogucice, 1930



Renombrado artista polaco, Józef Wilkoń estudió pintura en la Academia de Arte e historia del arte en la Universidad Jaguelónica, ambas en Cracovia. Expuesta en museos de Europa y Asia, su obra ha sido galardonada en numerosas ocasiones, entre las que destacan el Premio nacional de Literatura Infantil Alemán (1966) y los premios recibidos en la Bienal de Ilustración de Bratislava (1969 y 1973) y en la Feria del Libro de Bolonia (1980 y 1991). Los animales siempre han ocupado un espacio privilegiado en su universo artístico, y El libro de la jungla de Rudyard Kipling es uno de sus trabajos más inspirados. «Primero has de tener claro qué quieres pintar: un hombre, un pez, un pájaro..., y conocer su apariencia. Luego, debes saber cómo corre, vuela o se arrastra. Para muchos su tarea terminaría ahí: otros van más allá y pintan la tristeza, el miedo o el coraje. Y pocos son los que llegan a pintar un aroma, el sabor de la fruta o el silencio del sueño. Quien sea capaz de hacerlo sabe la forma de ilustrar una historia en la que todo ha de ocurrir en el lugar y el momento exactos, de modo que las tensiones en el libro se desaten como en una obra de teatro».