5 de mayo de 2014

Rudyard Kipling

Bombay, 1865 - Londres, 1936













Hijo de padres ingleses, vivió en su país natal, la India, hasta los seis años de edad. Su condición «anglo-india» —dominó por igual el hindi y el inglés— contribuyó a que las identidades mixtas y el choque de culturas se convirtieran en el centro de su escritura. Fue reconocido en su época como el sucesor de Charles Dickens, y fue admirado por T.S. Eliot y Henry James. Solitario y reservado, no dudó en rechazar en varias oportunidades el título de Caballero de la Orden del Imperio Británico y la Orden del Mérito (el mayor honor que se puede otorgar a un súbdito inglés). En 1907 se convirtió en el primer británico en recibir el Premio Nobel de Literatura —y el más joven hasta la fecha—. 
Jorge Luis Borges, citando a George Moore, dijo que Kipling era, «después de Shakespeare, el único autor inglés que escribía con todo el diccionario. Sabía administrar sin pedantería esa profusión léxica. Cada línea ha sido sopesada y limada  con lenta probidad». El libro de la jungla, su obra más perdurable, conjuga desde la intensidad narrativa y la cercanía de la oralidad, la acción con las imágenes más puras de los sentidos.

Józef Wilkoń

Bogucice, 1930



Renombrado artista polaco, Józef Wilkoń estudió pintura en la Academia de Arte e historia del arte en la Universidad Jaguelónica, ambas en Cracovia. Expuesta en museos de Europa y Asia, su obra ha sido galardonada en numerosas ocasiones, entre las que destacan el Premio nacional de Literatura Infantil Alemán (1966) y los premios recibidos en la Bienal de Ilustración de Bratislava (1969 y 1973) y en la Feria del Libro de Bolonia (1980 y 1991). Los animales siempre han ocupado un espacio privilegiado en su universo artístico, y El libro de la jungla de Rudyard Kipling es uno de sus trabajos más inspirados. «Primero has de tener claro qué quieres pintar: un hombre, un pez, un pájaro..., y conocer su apariencia. Luego, debes saber cómo corre, vuela o se arrastra. Para muchos su tarea terminaría ahí: otros van más allá y pintan la tristeza, el miedo o el coraje. Y pocos son los que llegan a pintar un aroma, el sabor de la fruta o el silencio del sueño. Quien sea capaz de hacerlo sabe la forma de ilustrar una historia en la que todo ha de ocurrir en el lugar y el momento exactos, de modo que las tensiones en el libro se desaten como en una obra de teatro».

2 de abril de 2014

El murciélago dorado

Edward Gorey

















De mirar pájaros muertos a primera bailarina.



















El murciélago dorado, uno de los libros más justamente famosos de Edward Gorey, sigue la breve y trágica vida de Maudie Splaytoe, descubierta con cinco años por madame Trepidovska, forjada con cien mil pliés en la barra, pulida en las provincias, aclamada en todas las capitales de Europa, colmada de lujos por un barón pero devota casi religiosa de la Danza, que alcanza la apoteosis con su inmortal papel en La chauve-souris dorée



















Con ilustraciones de exquisita precisión, Edward Gorey recrea el ambiente del ballet en los años veinte, los salones elegantes de los empresarios y las habitaciones inhóspitas de los artistas, las rivalidades y la gloria.




Edward Gorey (1925-2000), además de escribir e ilustrar más de cien pequeños libros cuyas primeras ediciones son ahora buscadas por coleccionistas y pagadas a precio de oro, fue un admirador fanático del New York City Ballet de George Balanchine, a quien consideraba «el mayor genio viviente de las artes». Durante veinticinco años, entre 1957 y 1982, no se perdió ni una sola función del grupo, y al morir Balanchine se fue de Nueva York. El murciélago dorado (1966), dedicado a Diana Adams, su bailarina favorita, es su homenaje a ese mundo.


















Edward Gorey tenía un extraño humor. Así describe el montaje que hizo de su propia obra. «Soy un desastre para los repartos. Cuando hicimos El murciélago dorado decidí que interpretara el papel de Maudie Splaytoe, la bailarina, un joven negro que medía uno noventa. Estuvo divertidísimo».




Elephant House, la casa de Cape Cod donde vivió desde 1983, es ahora un museo donde se exhiben muchos de sus numerosos libros y objetos artísticos. Una de las piezas más valiosas es el abrigo largo de mapache que aparece en muchos de sus dibujos y con el que solía asistir a las funciones de ballet.


















Traducción: Marcial Souto


Tamaño: 15 x 13 cm; 64 pp. Cartoné con sobrecubierta; ISBN: 978-84-9416-452-1

La leyenda del Santo Bebedor

Joseph Roth
















Pablo Auladell (Ilustraciones)



«Pero por lo que se refiere al otro, era un bebedor, o mejor dicho, un borracho. Se llamaba Andreas. Y, como muchos bebedores, vivía del azar. Hacía tiempo que no poseía doscientos francos juntos. Y quizás porque ya hacía mucho tiempo de ello, sacó un trozo de papel y el troncho de un lápiz y, a la tenue luz de una de las escasas farolas bajo uno de los puentes, apuntó la dirección de santa Teresita y la suma de doscientos francos que, desde aquella hora, le adeudaba». 




















Bajo los puentes del Sena acampa el clochard Andreas Kartak, originario, como Roth, de los confines orientales del Imperio austrohúngaro. Será allí, en las escalinatas de piedra de uno de esos puentes, donde el azar cambiará por completo su vida cuando un caballero de edad madura y bien trajeado le ofrece doscientos francos para salir de la indigencia.





















Su conciencia y honradez le impiden aceptar el dinero porque intuye que jamás podrá devolverlo. Solo la condición de restituirlos a santa Teresita de Lisieux de la iglesia de Sainte Marie des Batignolles le hará cambiar de opinión.





















El relato narra un mito urbano que se escuchaba en las tabernas parisinas de entonces, reelaborado con las mentiras que el propio Roth contaba sobre su propia vida. Es, en definitiva, la crónica íntima de un deseo, la restitución del dinero, y la imposibilidad de cumplirlo, cuando el vino, la absenta y los encuentros casuales con mujeres y viejos amigos lo impiden. La leyenda del Santo Bebedor es considerado el testamento narrativo de Joseph Roth, una parábola perversa que recoge aquella máxima del autor cuando afirmaba: «Todas las buenas ideas me vienen bebiendo».



Esta obra ha sido publicada con una
subvención del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte,
para su préstamo público en Bibliotecas Públicas, de acuerdo
con lo previsto en el artículo 37.2 de la Ley de 
Propiedad Intelectual.




Traducción: Michael Faber-Kaiser


Tamaño: 16,5 x 24 cm; 72 pp. Cartoné con sobrecubierta; ISBN:978-84-9416-456-9
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Joseph Roth

Brody, 1894 - París, 1939 














En una sencilla tumba del cementerio Thiais puede leerse un austero y granítico texto: «Escritor austríaco, muerto en París en el exilio». Allí descansa Joseph Roth, uno de los más grandes autores centroeuropeos de la primera mitad del siglo XX. Nacido en la región de Galitzia, actual Ucrania, en el seno de una familia judía, sufrió la «pérdida de la patria» desde su niñez. Hijo único, fue criado por su madre cuando su padre abandonó a la familia unos meses antes del nacimiento de Joseph. Su infancia transcurrió en medio de un constante deambular entre las casas de parientes. Durante la Primera Guerra Mundial se alistó en el ejército como voluntario. La posterior caída del Imperio de los Habsburgo provocó su exilio. Encontró refugio en Berlín, donde trabajó como periodista en el Frankfurter Zeitung. Siendo corresponsal de este periódico, viajó por las principales capitales europeas. En ese momento se convirtió al catolicismo por fidelidad al Imperio austrohúngaro, al que —pese a su desaparición— siguió considerando «la única patria que he tenido». En Alemania, la llegada del nazismo al poder forzó su peregrinaje una vez más: primero se instaló en Viena y finalmente en París. Allí malvivió en hoteles, y se dedicó a escribir en las mesas de los cafés hasta su muerte consumido por el alcohol y el delirium tremens. A su intensa actividad periodística hay que sumar una fértil obra literaria entre la que destacan sus novelas Hotel Savoy, Fuga sin fin, Job, La marcha Radetzky y La leyenda del Santo Bebedor, obra póstuma y su mejor legado literario. 

Pablo Auladell

Alicante, 1972














Tras licenciarse en filología inglesa por la Universidad de Alicante, comienza su virtuosa carrera en el mundo del arte. Compagina sus trabajos de ilustrador editorial con la creación de cómics. Por su labor es merecedor de numerosos galardones, entre los que destacan el Premio a las Mejores Ilustraciones de Libros Infantiles y Juveniles por Peiter, Peter y Peer y otros cuentos de Hans Christian Andersen, otorgado por el Ministerio de Cultura de España en 2005, y el Premio Autor Revelación en el Salón del Cómic de Barcelona en 2006, por La Torre Blanca. Docente en el Master Ars in Fabula y la AIF Summer School de Macerata (Italia), ha ilustrado más de treinta álbumes, novelas y cómics, y su obra ha sido expuesta en Madrid, Barcelona, Ravena, Bolonia y Ginebra. En La leyenda del Santo Bebedor, Auladell despliega su imaginario gráfico y narrativo con una puesta en escena reflexiva para recrear el París de entreguerras, escenario por el que deambula su protagonista y sus singulares acompañantes. Son imágenes estimulantes que evocan tanto a los maestros del expresionismo alemán como a los pintores que se refugiaban en el Montparnasse bohemio de los Années Folles

27 de marzo de 2014

El perseguidor. Nueva edición

Julio Cortázar



José Muñoz (Ilustraciones)

«Johnny estaba en gran forma en esos días, y yo había ido al ensayo nada más que para escucharlo a él y también a Miles Davis. Todos tenían ganas de tocar, estaban contentos, andaban bien vestidos (de esto me acuerdo quizá por contraste, por lo mal vestido y lo sucio que anda ahora Johnny), tocaban con gusto, sin ninguna impaciencia, y el técnico de sonido hacia señales de contento detrás de su ventanilla, como un babuino satisfecho. Y justamente en ese momento, cuando Johnny estaba como perdido en su alegría, de golpe dejó de tocar y soltándole un puñetazo a no sé quién dijo: “Esto lo estoy tocando mañana”».




El perseguidor
es uno de los mayores logros literarios de Julio Cortázar y un clásico de la literatura del siglo xx. Con un trasfondo existencial magistralmente tratado, la historia describe los últimos días de Johnny Carter, virtuoso saxofonista cuya vida discurre al filo de la lucidez y la autodestrucción.

Desde su publicación en 1959, este homenaje de Cortázar al genial Charlie Parker ha conocido el fervor de numerosos lectores, que lo han considerado, como Rayuela, una experiencia iniciática. El gran ilustrador José Muñoz ha sabido interpretar con extraordinario talento la profundidad de esta ficción donde el jazz, las noches insomnes y el París de los años 50 son el marco de una historia incomparable.




Ilustrado por el creador de Alack Sinner, José Muñoz, ganador del Gran Premio del Festival Internacional de Angoulême 2oo7.

Nueva edición pequeño formato

Libros del Zorro Rojo publica otro de los títulos destacados de la serie Illustrata en pequeño formato. La misma calidad gráfica y literaria que caracteriza a nuestras obras ahora a un precio reducido.




14,5 x 21.5 cm; 88 pp. Rústica con solapas; ISBN: 978-84-9416-454-5

Tráeme tu amor. Nueva edición

Charles Bukowski



Robert Crumb (Ilustraciones)

«—Gloria, me ha encantado verte, pero hice un viaje largo y necesito descansar un poco. Y creo que el médico tiene razón. He notado cierta mejoría.
Gloria se echó a reír. Pero no era una risa alegre, era una risa falsa, como ensayada.
—No he mejorado nada; más bien he empeorado…
—Eso no es cierto, Gloria…
—Yo soy la paciente, Cabeza de Pez. Me puedo diagnosticar mejor que nadie.
—¿Qué es eso de «Cabeza de Pez»?
—¿Nadie te ha dicho nunca que tienes la cabeza parecida a la de un pez?
—No.
—La próxima vez que te afeites, fíjate. Y procura no cortarte las agallas».



Se sabe que Charles Bukowski y Robert Crumb, cronistas complementarios de la vida y las pesadillas en los pliegues más incómodos de su sociedad, se vieron una sola vez, y que se profesaban admiración y respeto.

«Para mí —opinó Crumb sobre Bukowski— dice las cosas como hay que decirlas. Creo que para ser artista o escritor en el mundo moderno hace falta una fuerte dosis de alienación. Si eres muy equilibrado, no tienes nada interesante que decir».

«En la gente que él dibuja —dijo Bukowski sobre Crumb— hay energía y resplandor. Una de las personas más verdaderas que he conocido. Sería para mí un mágico honor que ilustrara algunos de mis ruinosos personajes». 
Entre 1975 y 1984, Robert Crumb ilustró los tres notables relatos que componen este libro: «Tráeme tu amor», «No funciona el negocio» y «Bop, bop, contra aquel telón», historias de perdedores obsesionados por la precariedad laboral, el alcohol y el sexo, a quienes la realidad controla para que no puedan salir de donde están.




«Ningun escritor norteamericano contemporáneo ha descalificado el sueño americano con tanta perseverancia como Charles Bukowski.» San Francisco Chronicle«Me odio por lo menos tanto como odio a los demás». Robert Crumb

Nueva edición pequeño formato

Libros del Zorro Rojo publica otro de los títulos destacados de la serie Illustrata en pequeño formato. La misma calidad gráfica y literaria que caracteriza a nuestras obras ahora a un precio reducido.


14,5 x 21,6 cm, 60 pp. Rústica con solapas; ISBN: 978-84-92412-83-9

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12 de febrero de 2014

El Señor de las Moscas

William Golding















Jorge González (Ilustraciones)


«Jack levantó la cabeza del animal y clavó la blanda garganta en la punta afilada del palo, que surgió por la boca del jabalí. Se apartó un poco y contempó la cabeza, allí clavada, con un hilo de sangre que se deslizaba por la estaca».





Las novelas de William Golding, inquietantes fábulas morales, exponen a los protagonistas a situaciones de aislamiento extremo, tanto físico como psicológico y espiritual; así se encontrarán con los instintos más recónditos y oscuros y, como en El Señor de las Moscas, con las leyes primordiales de la existencia y la convivencia, no pocas veces sustentadas en la aniquilación del contrario. 





















Destaca Golding por su examen profundo del comportamiento de personajes que ya no obedecen a las convenciones de la civilización y cuya conducta los lleva a un conflicto entre fuerzas que podríamos definir como del mal y del bien. Ese enfrentamiento turbulento y despiadado da lugar, inevitablemente, a una inquietud metafísica, a una desazón angustiante. En su arte narrativo, diálogos, descripciones y presunción de pensamientos dan forma a un espacio en el que el lector se siente contenido y, no pocas veces, oculto, mas no como espectador sino como partícipe involuntario.





















El Señor de las Moscas, una alegoría aterradora, es su obra maestra. Las ilustraciones del virtuoso artista argentino Jorge González transitan desde el bucolismo dictado por la naturaleza a la pavorosa incertidumbre a que da lugar la inocencia.














Cómpralo en nuestra tienda en línea (España).
Traducción: Carmen Vergara


Tamaño: 24,5 x 18 cm; 272 pp. Cartoné con sobrecubierta; ISBN: 978-84-9416-450-7
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William Golding

Saint Colomb Minor, 1911 - Perranaworthal, 1993 (Cornualles, Gran Bretaña)















Poco después de ganar el premio Nobel en 1983, William Golding se registró en un hotel y cuando le preguntaron cómo se deletreaba su nombre, exclamó: «Por Dios, me acaban de dar el jodido Nobel», una respuesta que traduce su volcánica personalidad. Brillante escritor inglés dedicado en sus inicios a la poesía, en 1952 se decidió por la prosa; su primera novela, El Señor de las Moscas (1954), fue rechazada por innumerables editoriales, hasta que un iluminado editor de Faber & Faber la rescató de la pila de manuscritos descartados. La obra obtuvo un éxito rotundo y se convirtió en uno de los libros más leídos de la literatura contemporánea. Traducida en todo el mundo, fue adaptada al cine en dos ocasiones, 1963 y 1990. Golding concibió El Señor de las Moscas inspirándose en un relato clave: La isla de Coral de Ballantyne, popular novela de aventuras que narra la historia de un grupo de jóvenes que, tras naufragar, logran sobrevivir en una isla aplicando los principios que rigen la sociedad victoriana; pero la novela de Golding es muy distinta, sus protagonistas no son heroicos robinsones románticos, sino salvajes que dejan aflorar los más abyectos instintos humanos. William Golding participó en el desembarco de Normandía en 1944. Sensibilizado por sus vivencias bélicas y convencido de la maldad intrínseca del ser humano, vivió obsesionado por la violencia que rige nuestra existencia: «Me describo a mí mismo como un pesimista universal, pero optimista cósmico». Entre sus obras destacan Los herederos (1955), Las dos muertes de Christopher Martin (1956), Caída libre (1959), La pirámide (1967) y su notable volumen de cuentos El dios escorpión (1971), donde se reflejan las preocupaciones morales presentes en sus largas narraciones. 

Jorge González

Buenos Aires, Argentina, 1970















Dibujante y narrador gráfico, Jorge González se estableció en España en la década de los noventa. En 2001 publicó Hard Story con guión de Horacio Altuna, con quien también trabajó en Hate Jazz (2006). Desde hace años se dedica a la publicidad y a la realización de storyboards. Con Carlos Jorge publicó Mendigo en 2005, y en 2008 se dieron a conocer Kinú y la ley de Amarok, Fuenteovejuna, La Odisea y Nils et le dragon bleu, esta última editada por Bayard Press. Pocos eses después apareció Fueye, ganadora del primer Premio Internacional de Novela Gráfica FNAC-Sins Entido, una obra de carácter histórico que recorre con nostalgia y sordidez los avatares de la inmigración europea en Argentina a principios del siglo XX. En 2009 ilustró Pasos, de Lope de Rueda y en 2011 apareció su último libro, Dear Patagonia, una historia que transcurre en la zona más extensa, salvaje y menos poblada de la Argentina. Narra los años finales del siglo XIX hasta el comienzo del XXI, donde los indígenas, colonos europeos y un director de cine alemán se irán relacionando y transformando en cada capítulo, influenciados por la presencia permanente del espacio patagónico. Participaron en el guión Alejandro Aguado, Hernán González y Horacio Altuna. En El Señor de las Moscas, Jorge González ha trabajado con una naturalidad plástica que no es complementaria ni complaciente con el texto, sino tributaria de una lectura profunda de la obra y de una notable empatía con el autor. Actualmente, González vive y trabaja en la ciudad de Madrid.

17 de octubre de 2013

Oh, la l'art!

El Roto



«El arte se ha convertido cada vez más en la preocupación del artista y en el desconcierto del público».

Paul Gauguin




















Andrés Rábago García (El Roto) aplica su capacidad para sintetizar en imágenes tan claras como poéticas su visión de la situación actual del arte contemporáneo, así como de los distintos agentes que participan en este mundo de apariencias: las ínfulas, esperanzas y decepciones de los autores; la incomprensión del público; la insustancial influencia de la crítica; el caprichoso interés de los galeristas; la tiránica relación entre arte y mercado...





















Nadie se salva de su picota, aunque como él mismo afirma: «Mi voluntad es clarificar el mundo, no castigar a los malvados».





















Premio Cálamo "Extraordinario 2013".


Tamaño: 18 x 26,5 cm; 112 pp. Cartoné con sobrecubierta; ISBN: 978-84-941619-5-7
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Andrés Rábago García

Madrid, 1947















Pintor, dibujante e ilustrador, maestro de la sátira social, colaboró en los años sesenta, con el seudónimo OPS, en medios tan diversos como Hermano Lobo, La Codorniz, Triunfo, Cuadernos para el Diálogo y Madriz: «Un dibujo mudo que tenía más que ver con el territorio del preconsciente, del inconsciente, que con el territorio de lo social, de lo externo». 
Tras la llegada de la democracia a España adoptó un nuevo seudónimo, El Roto, dueño de un estilo más abierto y directo con el que sigue presentando una celebrada viñeta satírica diaria en El País. «El núcleo esencial de la sátira es poner de manifiesto aquello que consideras que son falsificaciones o mentiras, las formas en las que se presentan las cosas para ser más digeribles. Arrancar esa careta es justamente lo que hace la sátira». La obra de Rábago como pintor ha sido objeto de numerosas exposiciones individuales y colectivas. Entre sus libros más recientes se cuentan La edad del silencio, 2011, Camarón que se duerme (se lo lleva la corriente de opinión), 2012 y Un viaje de mil demonios, 2012. Por el conjunto de su obra obtuvo en 2012 el Premio Nacional de Ilustración otorgado por el Ministerio de Cultura de España.

16 de octubre de 2013

Marcovaldo

Italo Calvino














Alessandro Sanna (Ilustraciones)

«Tenía este Marcovaldo un ojo poco adecuado a la vida de la ciudad: carteles, semáforos, escaparates, rótulos luminosos, anuncios, por estudiados que estuvieran para atraer la atención, jamás detenían su mirada, que parecía vagar por las arenas del desierto».



















Marcovaldo, un obrero, padre de familia numerosa y subalimentada, es un hombre con problemas económicos, y el progreso humano no lo beneficia: para él no es sino una escalada depredadora que le causa melancolía.




















Texto delicioso, Marcovaldo o sea las estaciones en la ciudad, es, como todas las obras de Italo Calvino, una tierna invitación a la reflexión sobre las circunstancias de la vida urbana y la relación del habitante de la ciudad con una naturaleza que solo se le insinúa y apenas lo roza.




















La vitalidad de estos relatos es tributaria no solo de su motivación argumental sino también de la profunda energía poética que los impulsa. 





















Traducción: Juan Ramón Masoliver
Tamaño: 16,5 x 24 cm; 192 pp. Cartoné con sobrecubierta
ISBN: 978-84-9416-192-6
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Italo Calvino

Santiago de las Vegas, Cuba, 1923 - Siena, Italia, 1985












De Italo Calvino dijo Cesare Pavese que era una «ardilla de la pluma». El lector familiarizado con sus fantasías barrocas y desbordantes, cómplice a veces incómodo, bien puede compartir esa definición abierta. El Calvino que hizo famoso a Calvino, que comienza en El vizconde demediado (1952) y termina en los ensayos recopilados bajo el título de Lecciones americanas (1985), tiene precedente en el joven escritor que en la década de los cuarenta se adscribía al neorrealismo. En 1957, Calvino afirmó que ya no podía escribir novelas de tipo tradicional porque «nosotros miramos el mundo mientras vamos cayendo por el hueco de una escalera». Sentenció que «la memoria de la imaginación es también una memoria», haciendo así profesión de fe del oficio creador. Calvino participó de forma activa en el debate político de su país, fue miembro de las organizaciones partisanas, con las que intervino en acciones de guerra; a esta experiencia dedicó El sendero de los nidos de araña, el más bello ejemplo de literatura de la resistencia. Las obras que lo hicieron célebre en todo el mundo son El barón rampante, El caballero inexistente, Las cosmicómicas, Las ciudades invisibles y Marcovaldo. «¿Libro para niños? ¿Libro para jóvenes? ¿Libro para adultos? Hemos visto cómo estos planos se enlazan de continuo». Calvino destaca como patrón de una ética lúcida y refinada, transformada en textos, y el efecto es milagroso. Su literatura es considerada un tesoro cultural en Italia.

Alessandro Sanna

Nogara, Verona, 1975















Estudió pintura en Bolonia y diseño gráfico en Verona. Es profesor en la Academia de Bellas Artes y en el Instituto Andrea Palladio de esa ciudad véneta. También imparte seminarios y talleres sobre diseño y educación visual para niños y adultos. Desde 1996 se ha dedicado a la ilustración de libros de autores contemporáneos como Gianni Rodari, Beppe Fenoglio o David Grossman, y de clásicos como los Hermanos Grimm, Miguel de Cervantes o Herman Melville, entre otros. Ha sido galardonado en dos ocasiones con el Premio italiano Hans Christian Andersen. Ha trabajado como ilustrador para revistas como Vanity Fair (Francia), The New Yorker o New York Times Book Review. Sus libros han sido publicados en diversos países, como Estados Unidos, Francia, Alemania, España, Estonia, Corea. Con Libros del Zorro Rojo ha publicado Tonino el invisiblede Gianni Rodari (2010), Marcovaldo, de Italo Calvino (2013) y El río (2014).