1 de septiembre de 2012

El curioso sofá

Edward Gorey























«El sofá estaba en una habitación sin ventanas, forrada con pieles de oso polar y por lo demás vacía. Tapizado en terciopelo rojo, el sofá tenía nueve patas y siete brazos».



















El curioso sofá (1961), clásico de Edward Gorey firmado con el seudónimo de Ogdred Weary, es una hilarante parodia de los tópicos de la literatura pornográfica.

Poblada de caballeros bien dotados, doncellas deliciosamente simpáticas, perros inmorales, adminículos sorprendentes, juegos excitantes, fiestas libertinas y un inquietante sofá, esta obra maestra de la imaginación erótica confirma que el principal órgano sexual humano es el cerebro.










































«En cuanto estuvieron todos metidos en la sala, Sir Egbert cerró la puerta y puso en marcha el mecanismo que había dentro del sofá...».

«Oscuras obras maestras de moral surrealista, bellamente ejecutadas». Vanity Fair
 
13 x 15 cm; 64 pp. Cartoné con sobrecubierta
ISBN: 978-84-9403-361-2

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31 de agosto de 2012

El horror de Dunwich

Howard Phillips Lovecraft



Santiago Caruso (Ilustraciones)

«Nadie, ni siquiera quienes conocen los hechos relacionados con el horror reciente, puede decir con exactitud qué sucede con Dunwich; aunque las leyendas antiguas hablan de ritos impíos y aquelarres de los indios, en medio de los cuales invocaban a sombras prohibidas en las grandes colinas redondeadas y realizaban salvajes plegarias orgiásticas contestadas por fuertes crujidos y truenos bajo tierra».

Wilbur Whateley, hijo precoz y monstruoso de una solitaria familia de Dunwich, conserva parte del atroz secreto del Necronomicón, el libro prohibido. El secreto no puede, no debe, ser revelado a los hombres: las fuerzas del mal perviven y pueden invocarse. Una vez desatadas, el mundo conocerá su apocalipsis. 

Nueva edición pequeño formato

El horror de Dunwich
es uno de los relatos más perturbadores de la literatura de terror. Las ilustraciones de Santiago Caruso se cuentan entre las mejores recreaciones gráficas del imaginario de H. P. Lovecraft.


Libros del Zorro Rojo publica otro de los títulos destacados de la serie Illustrata en pequeño formato. La misma calidad gráfica y literaria que caracteriza a nuestras obras ahora a un precio reducido.


Traducción: Elvio E. Gandolfo

14,5 x 21,5 cm; 88 pp. Rústica con solapas | ISBN: 978-84-994033-636

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30 de agosto de 2012

Las flores del mal

Charles Baudelaire



Pat Andrea (Ilustraciones)

«Alma sorda y cruel, ven a mi pecho,
idolatrado tigre, monstruo de aspecto indolente,
mis temblorosos dedos quiero hundir
en la espesura de tu larga melena eternamente;

En enaguas llenas de tu perfume
mi dolorida cabeza sepultar
y como flor marchita respirar
el suave hedor de amor que me consume».

Nueva edición pequeño formato

Prohibidos en Francia por ofensa a la moral y a las buenas costumbres, los poemas reunidos en este volumen debieron aguardar noventa y dos años hasta su reivindicación pública. Pat Andrea, figura clave del arte contemporáneo, ha sabido forjar una de las recreaciones más deslumbrantes que se hayan realizado sobre el universo de Baudelaire. Esta edición bilingüe cuenta con la admirable versión en castellano del poeta Jaime Siles.

Traducción: Jaime Siles

12,4 x 21,2 cm; 72 pp. Rústica con solapas | ISBN: 978-84-96509-96-8











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23 de mayo de 2012

Los Mejores Libros

para Niños y Jóvenes 2012



Banco del Libro de Venezuela

Como un reconocimiento a la calidad editorial de las publicaciones en español para niños y jóvenes, el Banco del Libro de Venezuela celebró el pasado 27 de abril la trigésimo segunda edición de "Los Mejores Libros para Niños y Jóvenes", uno de los eventos más importantes en su tipo en toda Hispanoamérica.

Sobre una muestra de 124 libros postulados por el comité multidisciplinario de evaluadores, el jurado premió 17 títulos y otorgó 9 menciones especiales. Es un inmenso honor y una gran alegría haber recibido 3 premios y 4 menciones especiales. Y los queremos compartir con todos ustedes.


15 de mayo de 2012

Reunión

Julio Cortázar



Enrique Breccia (Ilustraciones)

«Me acuerdo de ese que se puso a gritar que había que rendirse, y de la voz que le contestó entre dos ráfagas de Thompson, la voz del teniente, un bramido por encima de los tiros, un: “¡Aquí no se rinde nadie, carajo!”».

Nueva edición pequeño formato

Libros del Zorro Rojo comienza a partir de la primavera de 2012 a publicar los títulos mas destacados de la serie Illustrata en pequeño formato. La misma calidad gráfica y literaria que caracteriza a nuestras obras ahora a un precio reducido.

14,4 X 21,5 cm; 42 pp. Rústica con solapas
978-84-96509-73-3

11 de abril de 2012

La condesa sangrienta

Alejandra Pizarnik



Santiago Caruso (Ilustraciones)

«Sentada en su trono, la condesa mira torturar y oye gritar. Sus viejas y horribles sirvientas son figuras silenciosas que traen fuego, cuchillos, agujas, atizadores; que torturan muchachas, que luego las entierran. Como el atizador o los cuchillos, esas viejas son instrumentos de una posesión. Esta sombría ceremonia tiene una sola espectadora silenciosa.»

Nueva edición pequeño formato

Libros del Zorro Rojo comienza a partir de la primavera de 2012 a publicar los títulos mas destacados de la serie Illustrata en pequeño formato. La misma calidad gráfica y literaria que caracteriza a nuestras obras ahora a un precio reducido.

14,4 X 21,5 cm; 60 pp. Rústica con solapas

17 de marzo de 2012

Macbeth

William Shakespeare



Ferenc Pintér (Ilustraciones)

«No pienso rendirme
para morder el polvo a los pies del joven Malcolm
y ser escarnio de la chusma injuriosa.
Aunque el bosque de Birnam venga a Dunsinane
y tú, mi adversario, no nacieras de mujer,
lucharé hasta el final. Empuño mi escudo
delante del cuerpo: pega bien, Macduff;
maldito el que grite: “¡Basta, basta ya!”».




Dedicada al rey Jacobo I de Inglaterra, Macbeth es, en palabras de A. W. Schlegel, la más vigorosa obra de Shakespeare: «La poesía trágica no había producido nada más grandioso ni más terrible».
Escrita en prosa y en verso hacia 1606, Macbeth profundiza sobre la legitimidad del poder, la ambición humana y los designios del destino, en una de las tragedias más lúcidas que el dramaturgo inglés haya legado a la historia de la literatura.





La presente edición, ilustrada por el maestro italiano Ferenc Pintér, cuenta con la notable traducción de Ángel-Luis Pujante y un luminoso prólogo de Jorge Luis Borges.





«Recuerdo haber asistido hace muchos años a una representación de Macbeth; la traducción era no menos deleznable que los actores y que el pintarrajeado escenario, pero salí a la calle deshecho de pasión trágica. Shakespeare se había abierto camino». Jorge Luis Borges

18 x 26,5 cm, 164 pp, Cartoné con sobrecubiertas
ISBN: 978-84-96509-29-0

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William Shakespeare

Stratford-upon-Avon, 1564 – 1616



Tal vez sea William Shakespeare el autor más leído, citado, traducido, adaptado y representado de todos los tiempos. Su obra, reflexiones en torno al poder, la ambición, el dolor, la culpa o el amor, renueva la lengua inglesa y forja un modelo literario de influencia universal. Nacido durante el reinado de Isabel I en una familia católica, su vida transcurre en paralelo al nacimiento de la Inglaterra moderna. Durante su formación se familiariza con autores latinos como Ovidio y Virgilio. A los dieciocho años contrae matrimonio con Anne Hathaway, con quien concebirá tres hijos. En 1592 se instala en Londres, donde trabaja como dramaturgo y actor para la compañía Lord Chamberlain’s Men, que gana popularidad en esos años. Su éxito como autor literario se agiganta con la coronación del rey Jacobo I, a quien dedica Macbeth hacia 1606. La gloria cosechada en vida le permite retirarse en 1611 a su pueblo natal, si bien la compra de una propiedad en Londres en 1613 indica su intención de no abandonar completamente la dramaturgia. La muerte le recibe en 1616. Sus obras teatrales serán publicadas siete años después de su fallecimiento, en un volumen (el First Folio) titulado Mr. William Shakespeare's Comedies, Histories and Tragedies. Se estima que se imprimieron mil ejemplares de esta edición, de la que solo quedan poco más de doscientos. Aunque la autoría de las obras del Bardo de Avon está hoy plenamente documentada, mucho se ha escrito y especulado acerca de la verdad de su pluma. Su epitafio, común en los enterramientos de la época, parece cobrar en él su pleno significado: «Maldito aquel que remueva mis huesos».

Ferenc Pintér

Alassio, 1931 – Milán, 2008



Ferenc Pintér es considerado uno de los ilustradores contemporáneos más importantes de Europa. Hijo de madre italiana y padre húngaro, a los nueve años se traslada con su familia a Budapest, donde comienza a destacar en las artes. Influido por Tamassi Zoltan y Konecsni Gyorgy, principales artistas gráficos húngaros de posguerra, trabaja desde joven en diseño y publicidad e intenta ingresar en la Academia de Bellas Artes, pero es rechazado por no abrazar los principios del Partido Comunista. No obstante, consigue algunos encargos oficiales, como la decoración de los murales para la Feria de Agricultura de Budapest. No comulga con el socialismo, pero aprende de sus eficaces herramientas de propaganda. Incómodo con su trabajo para el régimen, regresa a Italia tras el fracaso de la Revolución Húngara del 56. En Milán, que vive el inicio de su edad de oro como capital del diseño, desarrolla una fructífera carrera como artista gráfico e ilustrador. Durante treinta y dos años trabaja para Oscar Mondadori en la colección de libros de bolsillo más popular en Italia. Crea notables imágenes de cubierta para obras de A. Christie, Steinbeck, Hemingway o Kerouac e inmortaliza la famosa figura del comisario Maigret de Georges Simenon. En la década de los ochenta realiza carteles para el sindicato polaco Solidarnosc y contra la ocupación soviética de Afganistán. Dedica sus últimos años a diversos proyectos de ilustración literaria; el largo aprendizaje de soluciones figurativas encuentra su cima en las estampas para Pinocho de Carlo Collodi, El hombre sin sombra de Adelbert von Chamisso o Macbeth de William Shakespeare.

La peste escarlata

Jack London



Luis Scafati (Ilustraciones)

«Se aceleraba el ritmo cardíaco y aumentaba la temperatura corporal. Después aparecía la erupción escarlata, que se extendía como un reguero de pólvora por la cara y por el cuerpo…».

Traducción: Marcial Souto





En 2013 estalla en las principales ciudades de la Tierra una peste fulminante que se propaga con rapidez hasta el último rincón habitado. No hay para ella antídotos conocidos; en cuestión de días, el vano éxodo de los pobladores vacía las ciudades, devastadas por el pillaje, los incendios y la violencia.

Con el paso del tiempo, unos pocos supervivientes van formando pequeñas comunidades mientras a su alrededor una vegetación asilvestrada, sin control, ahoga las zonas antes cultivadas, y los animales domésticos, con garras y dientes, tratan de asegurarse un lugar en el nuevo orden zoológico.

Sesenta años después de la tragedia, el último superviviente de la peste —entonces joven profesor universitario y ahora anciano de casi noventa años— intenta al final de su vida transmitir algo de experiencia y sabiduría a sus nietos casi salvajes, evocando un mundo que ya nadie sabe que ha perdido.






La Peste Escarlata (1912), un clásico memorable sobre la fragilidad de la civilización, inauguró el género de «novela catástrofe» y dejó su huella en libros tan notables como La Tierra permanece (1949), de George R. Stewart, y La carretera (2006), de Cormac McCarthy.

Las ilustraciones realizadas para esta edición por el gran artista argentino Luis Scafati añaden una dimensión onírica a los horrores de ese futuro apocalíptico imaginado por Jack London.





«Estoy convencido de que el futuro de la humanidad está en peligro». Joseph Rotblat, Premio Nobel de la Paz, 1995.

16,5 x 24 cm, 120 pp, Cartoné con sobrecubiertas
ISBN: 978-84-92412-02-0

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7 de diciembre de 2011

Los sueños de Helena

Viajan a Zaragoza


Librería Cálamo y Libros del Zorro Rojo desean celebrar con ustedes Los sueños de Helena de Eduardo Galeano e Isidro Ferrer. El jueves 15 de diciembre a las 19 h en el espacio Ámbar de La Zaragozana, C/ Berenguer IV, 1. Les esperamos.

24 de noviembre de 2011

La Isla del Tesoro

Robert Louis Stevenson



Ralph Steadman (Ilustraciones)

«—Livesey —dijo el squire—, va a dejar inmediatamente de hacer sangrías y recetar curas para la gripe. Mañana salgo para Bristol. Dentro de tres semanas…, ¡qué digo tres semanas!…, de diez días…, tendremos el mejor barco, sí señor, y la mejor tripulación de Inglaterra. Hawkins viene de grumete y ¡qué grumete vas a ser, Hawkins! Usted, Livesey, médico de a bordo; yo seré almirante. Llevaremos con nosotros a Redruth, Joyce y Hunter. Tendremos vientos propicios, travesía rápida y ninguna dificultad para encontrar el lugar, y después dinero hasta hartarnos…, hasta revolcarnos en él…, hasta para despilfarrar durante toda la vida.

—Trelawney —dijo el doctor—, iré con usted, y le aseguro que también irá Jim, y tenga la absoluta convicción de que nos será de mucha ayuda. Solo hay una persona a quien temo.

—¿Y quién es? —gritó el squire—. ¿Cómo se llama ese canalla?

—Usted —replicó el doctor—, porque no puede sujetar la lengua. No somos los únicos que sabemos de este documento».






La Isla del Tesoro es un relato oscuro. Oscuro por la conciencia de que al final del camino hay riquezas que van más allá de los sueños de la avaricia. Todos saben algo, intuyen un oscuro secreto, pero nadie lo sabe todo, excepto quizá Billy Bones, el viejo capitán que parece haber sobrevivido a una vida de pillaje, calumnias y codicia. Pero está a punto de morirse… y aunque está a punto de morir, los que saben algo importunan su condenada alma.

Acentúan la sensación premonitoria los golpecitos del bastón de Pew el Ciego en la neblina arremolinada de un solitario páramo a la orilla del canal de Bristol. La amenaza de un peligro
inminente se torna claustrofóbica, se pega como un sudario húmedo. La amenaza de un marinero con una pata de palo y la siniestra visita de Perro Negro con la mano mutilada se acercan.




Solo Jim Hawkins puede que sea inocente, pero incluso él se esfuerza demasiado en mantenerse imparcial y por encima de la lucha que desgarra a cada uno de los personajes de la historia, incluido él mismo. A todos, incluso a los respetados doctor Livesey y squire Trelawney les ciega una desmedida sed de oro.

No hay dechados de virtudes en esta novela. No hay lugar para la respetabilidad en un chirriante barco de madera tripulado por aventureros decididos a enriquecerse de golpe con un tesoro bañado en sangre, lo que los sitúa al mismo nivel que la chusma infame que lo guardó en una isla dejada de la mano de Dios. De hecho, los piratas que lo escondieron nos parecen más dignos de respeto que el que esta pandilla pudiera suscitar en una docena de relatos.






No he buscado, pues, la honorabilidad en los rostros de los personajes: son tan malos o tan buenos como cualquiera que se encuentre atrapado en la alocada rebatiña del dinero mal ganado, y esto hace tanto mejor el relato de Robert Louis Stevenson y su forma de contarlo… La caza de tesoros es un negocio desesperado. Ralph Steadman, Prólogo, 1985.




«Leer La Isla del Tesoro es una de las formas de la felicidad».
Jorge Luis Borges



18 x 26,5 cm, 312 pp, Cartoné con sobrecubierta
ISBN: 978-84-9241-293-8

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Robert Louis Stevenson

Edimburgo, Escocia, 1850 - Vailima, Samoa, 1894


Hijo de una familia de constructores de faros, pasó su infancia entre médicos y tutores. Años de enfermedad lo llevaron a definirse como «un sobreviviente entre crudos vientos y pertinaces lluvias», y a decir: «No he conocido un solo día efectivo de salud. He escrito con hemorragias, entre estertores de tos, he escrito con la cabeza dando tumbos». Cursó estudios de ingeniería y se graduó en leyes. Cuentos, ensayos, poesías, novelas, crónicas de viajes… Stevenson abordó con maestría los más diversos géneros literarios ofreciendo siempre la felicidad y el asombro. Tras cruzar el Atlántico y los Estados Unidos se desposó con Fanny Osbourne, a cuyo hijo Lloyd dedicó La Isla del Tesoro, narración publicada originalmente por entregas entre octubre de 1881 y enero de 1882 en la revista Young Folks, y bajo el seudónimo de Captain George North. Un año más tarde se editaría como libro. Stevenson cultivó la amistad de Leslie Stephen, de Henry James, de Mark Twain, así como también la de ladrones y marineros, con quienes se divertía participando en concursos de blasfemias. «La risa era entonces nuestra ocupación principal», escribió refiriéndose a sus amigos, y hasta les dedicó un ensayo a la pereza. Autor de Las nuevas noches árabes (1882); Los colonos de Silverado (1884); El dinamitero (1885); El príncipe Otón (1885), El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1886), con la que alcanzó el éxito literario, o Flecha negra (1888), se estableció con su familia en la Polinesia en 1889. Fue uno de los primeros occidentales en denunciar el maltrato colonial. Al salir de prisión merced a los oficios de Stevenson, el jefe Mataafa mandó construir un camino hasta el hogar de su benefactor, que se llamó, que aún se llama, «vía de la gratitud». Los nativos lo llamaron Tusitala, ‘el narrador de historias’. Murió en su hogar de Vailima a causa de una hemorragia cerebral. Cumpliendo con su voluntad, los amigos se abrieron paso en la espesura y le dieron descanso en lo alto del volcán Vaea, de cara al mar.

Ralph Steadman

Wallasey, Inglaterra, 1936



Dibujante y caricaturista, estudió artes y diseño en el East Ham Technical College y en el London College of Printing. Sus ilustraciones satíricas en el ámbito social y político le han valido el reconocimiento internacional. Su obra, apreciada por varias generaciones de artistas, ha sido publicada con gran éxito tanto en Europa como en Norteamérica. Sobre su personal manera de trabajar, declaró: «De joven iba a cambiar el mundo, pero el mundo empeoró, mi estilo se fue cargando de furia y empezaron a surgir manchas; como parecían muy naturales, estrellaba el pincel o la pluma contra el papel y conseguía maravillosos dibujos borrosos». Ha trabajado para Punch, Private Eye, The Daily Telegraph, The New York Times, The Independent y Rolling Stone. Con el escritor norteamericano Hunter S. Thompson colaboró en el nacimiento del periodismo gonzo, cuya expresión máxima es Fear and Loathing in Las Vegas, que él ilustró y Terry Gilliam llevó al cine. Como autor contó la vida del fundador del psicoanálisis en Sigmund Freud; la de Leonardo da Vinci en I Leonardo, ganador del W. H. Smith Illustration Award; y la historia de Dios en The Big I Am. Ha realizado inspiradas etiquetas de cervezas y de vinos, y durante años recorrió el mundo visitando bodegas y viñedos; de esa experiencia nacieron The Grapes of Ralph y Still Life With Bottle. También ha ilustrado Fahrenheit 451, de Ray Bradbury; The Milldenhall Treasure, de Roal Dahl; The Devil’s Dictionary, de Ambrose Bierce; Treasure Island, de Robert Louis Stevenson, y Alice in Wonderland, de Lewis Carroll, por el que recibió el Francis Williams Book Illustration Award y el American Society of Illustrators’ Certificate of Merit. En Francia obtuvo el Black Humour Award, en Holanda el Silver Paintbrush Award y la BBC premió sus ilustraciones de sellos postales. En 1979 fue elegido por AIGA (American Institute of Graphic Arts) como el Ilustrador del Año. Steadman ha experimentado en el campo de la animación y la literatura infantil con obras como el célebre álbum Punto.com. Reside en Kent, por cuya Universidad es doctor honoris causa.

22 de noviembre de 2011

Fábulas

Jean de La Fontaine / Marc Chagall



Traducido por Marta Pino Moreno

«Él la engatusa, ella le halaga;
él no halla en ella nada de gata,
y, llevando el error hasta el extremo,
la cree mujer en todo y por entero».


Exhortaciones morales, máximas para la supervivencia, instrumento pedagógico, pero también tentativa de comunicación del ser humano con la naturaleza, las Fábulas escritas por Jean de La Fontaine a la sombra del Rey Sol recogen y trascienden una tradición que hunde sus raíces en la Antigüedad y beben de diversas vertientes literarias, orientales y occidentales, para entregarse a la poesía con mayúsculas.

«¿Encargar la ilustración de La Fontaine, un poeta tan esencialmente francés, a un ruso, y nada menos que a Chagall? ¡Qué sacrilegio!». L’Art vivant, 15 de diciembre de 1927

Presentadas por primera vez en París en 1930, las ilustraciones de Marc Chagall para las Fábulas provocaron virulentas reacciones, tintadas de abierto antisemitismo, por parte de algunos críticos de la época: «¿Cómo un judío eslavo osaba acercarse al alma latina?» —se llegó a sugerir—. Mientras, otras voces descubrían un nuevo lenguaje, onírico y colorista, que recogía gran parte de los avances de las vanguardias y mostraba la necesidad de revitalización de la cultura francesa del período.

En la presente edición Libros del Zorro Rojo recupera cuarenta y tres gouaches firmados por Chagall para las Fábulas de La Fontaine, un conjunto que constituye un tramo vital del artista en el que se reafirma su genio a medida que crece su notoriedad, en el que se consolida su inserción social como migrante al tiempo que su arte se distingue y marca una época.

18 x 26,5 cm, 112 pp, Cartoné con sobrecubiertas
ISBN: 978-84-9241-274-7

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Marc Chagall

Vitebsk, 1887 – Saint-Paul-de-Vence, 1985



«Quizás es mi arte […] el arte de un demente, mercurio centelleante, un alma azul que invade mis cuadros», dijo de sí mismo Marc Chagall, creador de un universo visual poblado de recuerdos infantiles, tradiciones folclóricas y literarias, historias bíblicas y anécdotas convertidas en escenas intemporales. Nacido en una familia judía de Vitebsk (actual Bielorrusia), Chagall es uno de los artistas más relevantes del siglo XX. Tras un período formativo en San Petersburgo, su pintura adquiere en París los colores del fauvismo y las formas del cubismo. Después de la Revolución rusa pinta decorados para el Teatro Judío de Moscú y comienza un período clave del que nacen obras como «La Promenade» o «Au dessus de la ville», pero la emergencia de la abstracción impuesta por el nuevo régimen le lleva a buscar nuevos horizontes. Al finalizar Mi vida, su autobiografía ilustrada, inicia un periplo que le llevará, en 1923, definitivamente a París, donde el influyente marchante Ambroise Vollard le encarga la ilustración de Almas muertas de Gogol y de las Fábulas de La Fontaine. André Breton dijo: «Con él, y solo con él, la metáfora emprende su regreso triunfal a la pintura moderna». El nazismo lo incluye en la exposición Arte degenerado y en 1941 se refugia en Nueva York. De regreso a Francia en 1948, decora la Catedral de San Esteban de Metz y la Ópera de París. Trabaja el fresco, la cerámica, la vidriera y el tapiz, e inicia el ciclo del Mensaje Bíblico, donado al Estado francés para el museo que lleva su nombre en Niza. Sin haber abandonado nunca el trabajo, fallece a los noventa y siete años el 28 de marzo de 1985. Picasso había dicho de él: «Debe tener un ángel en algún lugar de su cabeza».

Jean de La Fontaine

Château-Thierry, 1621 – París, 1695



El nombre de Jean de La Fontaine marca un tramo fundamental de la literatura francesa del Grand Siècle. Nacido en una familia acomodada proveniente del funcionariado de Luis XIII, y tras un breve paso por un seminario parisino, entró en contacto con el mundo cortesano —al que accede tras licenciarse en derecho— y la poesía, que comienza a practicar en su pueblo natal, declamando oculto en la espesura del bosque. Las tareas de gestión forestal heredadas de su padre en 1652 suponen una carga pero le permiten el contacto con un hábitat natural, escenario de sus Fábulas; «A menudo encontramos nuestro destino en los caminos que tomamos para evitarlo». Mantuvo una constante cercanía al poder: entre sus mecenas se contaron el influyente ministro Fouquet, así como varias de las nobles y favoritas de la corte de Luis XIV. Activo en el clima intelectual parisino, formó parte del llamado Cuarteto de la Rue du Vieux Colombier, junto a Molière, Racine y Boileau, en 1684 ingresó en la Académie française, donde tomó parte en las intrigas, políticas y estéticas, que dieron lugar a la querella entre antiguos y modernos. Inclinado hacia los primeros, basó su carrera en una personal relectura de los clásicos, pero también recuperó tradiciones no europeas, como en las Fables choisies, mises en vers, dedicadas al Delfín de Francia. Legó asimismo lúcidas piezas de teatro y cuentos, entre ellos una colección de relatos licenciosos que le ocasionaron problemas con la censura. En 1693, obligado a renegar de su obra erótica prometió dedicarse a «obras piadosas». Murió en 1695 el escritor al que Flaubert considerará el único de su época capaz de entender y dominar las texturas de la lengua francesa.

8 de noviembre de 2011

Los sueños de Helena

Eduardo Galeano



Isidro Ferrer (Ilustraciones)

«Durmiendo, nos vio. Helena soñó que hacíamos fila en un aeropuerto igual a todos los aeropuertos y estábamos obligados a pasar, a través de una máquina,
nuestras almohadas. En cada almohada, la almohada de anoche, la máquina leía los sueños. Era una máquina detectora de sueños peligrosos para el orden público».




A lo largo de su narrativa, Eduardo Galeano ha ido escribiendo los sueños de Helena, su esposa. Este libro los reúne por primera vez en una edición especialmente iluminada por Isidro Ferrer, quien ha sabido interpretar con admirables composiciones toda la belleza de unas historias soñadas para soñadores de cualquier edad.


Si los sueños son una forma de escritura, en la rescritura de Galeano estos se nos revelan con la misma poesía que caracteriza sus otras historias, las que su obra ha ido recogiendo en cantares y memorias.






16,5 x 24 cm, 64 pp, Cartoné con sobrecubiertas
ISBN: 978–84–92412–96–9

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